El mensaje que usted leerá a continuación y que ha sido llamado Las Marcas de un Líder, es resultado de una reflexión realizada por el Hermano Leno González, y para una buena comprensión de su contenido se ha hecho una diferenciación en colores. Los escritos en verde están referidos específicamente a las expresiones dadas por Jesucristo, lo que está en color amarillo son expresiones que encontramos en la Biblia y los detalles en color negro son las opiniones y valoraciones hechas por el Hermano Leno.
Las Marcas de un Líder.
El comentario de hoy, las marcas de un líder un corazón de siervo, una mirada a Juan el Bautista; Juan 3:30. Es necesario que él crezca; y que yo disminuya. Juan 3:31. El que viene de arriba esta por encima de todos; Juan 1:15. Este es de quien yo decía: Él que viene después de mí, es antes de mí por que era primero que yo. Juan 1:27. Yo no soy el Cristo, Juan 1:23. Yo soy la voz de uno que clama en el desierto: Enderezad el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías. Juan 1:26. Yo bautizo con agua; pero en medio de vosotros esta uno a quien vosotros no conocéis. Este es El que viene después de mí, quien es antes de mí, del cual no soy digno de desatar la correa del calzado. Juan 1:29. He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Este es de quien yo dije: Después de mi viene un Hombre, que es antes de mi, porque era primero que yo, Y yo no le conocía; pero por esto vine bautizando con agua: para que Él fuera manifestado a Israel. Juan 1:32. Vi al Espíritu que descendía del cielo como paloma, y que permaneció sobre Él. Yo no le conocía; pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: Sobre quien veas descender el Espíritu y permanecer sobre él, ése es el que bautiza con Espíritu Santo. Y yo le he visto y testifico que este es el Hijo de Dios.
El comentario de hoy: En cierta ocasión nos encontrábamos en el Centro Recreativo “Las Segovias” en Estelí, estábamos haciendo los preparativos del arreglo del local para la actividad de la noche (era una actividad con José Zapico enviado por el Evangelista Yiye Ávila, esta actividad era previa a la campaña de enero del 2001).
Al hermano encargado del arreglo se le cayó una de las cortinas y le dijo a un hermano que estaba debajo de él; hermano por favor páseme esa cortina, y el hermano le contestó no hermano, yo no puedo, yo no soy el encargado de esto. Entonces el hermano que le solicitaba el apoyo le preguntó ¿por que no puede hermano?, él le respondió; yo soy pastor, soy reverendo y no puedo.
El hermano encargado del arreglo físico le citó el siguiente versículo de la Biblia expresado por Jesús: Lucas 10:27. ¿Cuál es mayor, el que se sienta a la mesa, o el que sirve? ¿No es el que se sienta a la mesa?, pero yo estoy entre vosotros como el que sirve, Marcos 10:42. Pero Jesús llamándolos les dijo: Sabéis que los que son tenidos por gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y sus grandes ejercen sobre ellas potestad. Pero no será así entre vosotros, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros, será vuestro servidor; y el que de vosotros quiera ser el primero, será siervo de todos, pero entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros, será vuestro servidor y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo, como el Hijo del Hombre que no vino para ser servido sino para servir y para dar su vida en rescate por todos.
El comentario de hoy: En el ambiente de aquella época tan caldeada por la expectación mesiánica hubiera resultado muy fácil para Juan presentarse ante las masas como si el fuera El Mesías y atribuirse una parte de la gloria y la fidelidad que ellas estaban dispuestas a brindarle al verdadero enviado de Dios que tanto esperaban.
En realidad hubo muchos Israelitas que creyeron ver en Juan el bautista al Mesías profetizado en las escrituras, debido a esa confusión Juan tuvo que luchar de una manera clara y consistente para eliminar las dudas que sus seguidores pudieran albergar con respecto al lugar que el ocupaba con relación a Jesús. Para evitar cualquier interpretación errónea de su ministerio Juan el Bautista repetía con insistencia que su posición con respecto a Jesús era la del mas humilde de los siervos, con frases tales como Juan 1:27. “yo no soy digno de desatar la correa del calzado” Juan intentaba compararse con el esclavo que realizaba las tareas mas bajas en la casa de su amo, él siempre le hablo con franqueza a las multitudes, desde el principio les advirtió que el bautismo dispensado por Jesús sería muy superior al suyo y al propio Señor le dijo delante de la muchedumbre: Mateo 3:14. “yo necesito ser bautizado por ti, ¿y tú acudes a mí?”, Jesús le respondió: Mateo 3:15. “Permítelo ahora porque así conviene que cumplamos toda justicia”
La humildad de Juan como la de cualquier otro líder no se puede medir por el tipo de ropa que veste o por las palabras que utiliza, sino por el lugar en el cual el busco colocarse con respecto a Jesús.
Es posible que la máxima prueba de esa actitud humilde que había en Juan el bautista la constituyan las famosas palabras que dijo a sus celosos discípulos en Jn 3:30. “es necesario que el crezca y que yo disminuya”.
Cuando le sirves a Dios debes tener mucho cuidado para asegurarte que al predicar, cantar o ministrar la gente en realidad este siendo atraído hacia Jesús y no hacia tu personalidad o hacia la unción particular que Dios haya puesto sobre tu ministerio, nunca debes caer en el error de promoverte a tí mismo, a tu ministerio o a tu denominación, sino que la verdadera grandeza de tu misión consiste en exaltar a Jesús para que así puedan cumplirse las palabras que el dijo en Jn 12:32. “y Yo, cuando sea levantado de la tierra, a todos atraeré a mi mismo”
Si te mantienes humilde delante de Dios y de los hombres, tendrás un seguro de vida para tu ministerio, ya es hora de que habrás tus ojos espirituales y comprendas que no todos los famosos ministros que cayeron durante la ultima década lo hicieron por culpa de satanás, lo que en verdad sucedió es que algunos de esos lideres llegaron a crecer tanto en su campo de trabajo y a ser tan alabados por los hombres que perdieron su corazón de siervos y se atrevieron a compartir la gloria de Dios y por esa causa Él se vio obligado a cortarlos, algunos de ellos se envanecieron y llegaron a creer que sus muchos talentos y maravillosos dones era la causa de la bendición que disfrutaban, su trágico error fue que al perder su humildad original y desarrollar este tipo de actitudes autosuficientes llegaron al extremo de provocar los celos de Dios, sus dolorosos fracasos constituyen una prueba más de que en el ministerio como en las demás áreas de la vida, el orgullo puede resultar mucho más peligroso que el pecado.
Desde el Génesis hasta el Apocalipsis la Biblia esta llena de ejemplos de personas, ciudades y naciones que se llenaron de orgullo y altivez y fueron juzgadas por Dios para que se cumpliese en ellas la solemne amonestación de Santiago 4:6. “Dios resiste a los soberbios y da gracia a los humildes”.
Lo que el versículo anterior significa es que cada ves que cometas algún pecado vas a tener al diablo en contra tuya para acusarte y hacerte sentir miserable lo cual es una experiencia terrible; pero si te arrepientes de tu error, te humillas ante Dios y te apartas de ese pecado el Señor siempre te dará su gracia para que te levantes; en cambio si algún día llegaras a ponerte orgulloso por tus logros no será al diablo al que vas a tener en contra tuya, si no que tendrás que enfrentarte con El mismísimo Dios, porque existe algo en su naturaleza que lo impulsa a resistir a los soberbios y créeme si te digo que ser resistido por el Creador del universo es lo peor que le puede acontecer a cualquier persona que se encuentre trabajando en un ministerio.
Para resolver el problema del pecado, Dios mismo estableció un remedio infalible que es la Sangre de Cristo, pero el grave inconveniente es que no hay ningún antídoto contra la soberbia porque cada vez que alguien se mueva para engrandecerse a si mismo Dios se moverá para resistirlo.
Una marca del espíritu satánico es que siempre busca la exaltación propia, mientras que una señal de los siervos verdaderos es que siempre buscan a exaltar a Jesús.
Esto no significa gritar desde el pulpito que la gloria es de Dios y luego bajar caminando hinchado como un pavo, si no que más bien es una actitud de corazón que se refleja en todas las áreas de la vida. En la iglesia moderna estamos llenos de títulos y formalismos que demuestran una verdadera falta de identidad ministerial a pesar de lo bien que conocemos las clarísimas prohibiciones Bíblicas en contra de usar títulos religiosos, en nuestras iglesias, estamos plagados de doctores, excelencias, ministros internacionales y reverendos.
Reverendo significa; aquel que merece reverencia. Es aquella persona delante de la cual deberíamos inclinarnos cada vez que nos encontremos con ella.
Aunque todos los seres humanos merecemos respeto y con mucha más razón aquellos que han sido separados por Dios para que le sirvan en el ministerio. Nosotros creemos que Jesús es el único que merece reverencia pues solo el ha sido exaltado por el Padre.
Quedemos claro en algo, reverendo no es bíblico y por tal motivo se considera extrabiblico y esta fuera de la Biblia, porque el mismo Señor Jesús después de su exaltación fue quien estableció títulos tan honrosos para sus siervos como los de: apóstol, pastor, evangelista, maestro y profeta Efesios 4:11. “Y Él mismo constituyo a unos, apóstoles; a otros profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unión de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, al hombre perfecto a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo”;
¿Porque no podemos conformarnos con esos títulos que dejo nuestro Señor Jesucristo? ¿No será que nos parecen demasiados humildes y opacos para un ministerio tan importante como el nuestro? Si este es el caso y de acuerdo a las palabras dichas por el maestro en Lc 17:10. Aun nos quedaría otro titulo al cual podríamos aspirar: Así también vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os ha sido ordenado, decid: Siervos inútiles somos pues lo que debíamos hacer, hicimos.
El gran problema que enfrentamos es que incluso la poca atractiva etiqueta de siervos inútiles resulta casi imposible de merecer, pues antes de que podamos tener derecho a utilizarla debemos de haber cumplido con todo lo que el Señor nos ha ordenado.
Imagínese usted querido oyente, ni siquiera calificamos para llamarnos siervos inútiles y aun así queremos llenarnos de títulos pomposos para impresionar a los hermanos más sencillos. David fue un hombre que cometió muchos errores a lo largo de su vida; pero a pesar de todos ellos la Biblia asegura que el era un varón conforme al corazón de Dios, yo creo que una de las cosas que mas agradaba al Padre en la vida de este hombre era la humildad de su corazón.
David después de ganar su maravillosa victoria sobre el gigante Goliat, él no fue corriendo donde la bordadora mas cercana para (pagarse) hacerse una docena de túnicas y 500 tarjetas de presentación que dijeran, David Ben Isai gran matador de gigantes, cantante y salmista inspirado para contactos Belén de Judá, mas bien ocurrió todo lo contrario, pues después de su mas gloriosa victoria David escribió casi 150 salmos en los cuales describió con lujo de detalles sus emociones, sus pecados y sus sueños, en ellos él canta, llora, profetiza, implora el perdón y celebra la misericordia del Señor.
Una lectura atenta de esos salmos te permitirá descubrir que en ellos se encuentran representados todos los estados de ánimo que un ser humano puede experimentar, pero no podrás encontrar ahí ni un solo versículo que haga referencia a su victoria sobre el gigante.
Él apóstol Pablo, también tenia esta actitud, pues él esperó 14 años antes de contarles a sus lectores que había tenido una visión y aun después de haber transcurrido tanto tiempo ni siquiera se atrevió a mencionarse por su propio nombre. 2 Corintios 12. Ciertamente no me conviene gloriarme; pero me referiré a las visiones y revelaciones del Señor. Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años (si en el cuerpo, no lo sé; si fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe) fue arrebatado hasta el tercer cielo.
Y conozco a tal hombre (si en el cuerpo, o fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe), que fue arrebatado al paraíso, donde oyó palabras inefables que no le es dado al hombre al hombre expresar. De tal hombre me gloriare; pero de mi mismo en nada me gloriaré, sino en mis debilidades.
Algunos lideres crecen un poco hasta llegar a tener 100 ó 500 miembros en su congregación y eso basta para que se vuelvan altivos e insoportables, entonces empiezan a menospreciar a sus consiervos porque estos pastorean congregaciones mas pequeñas o porque tiene menos preparación teológica o académica.
A pesar de la soberbia implícita en esta actitud estas personas oran con fervor pidiéndole a Dios otros 1000 ó 10,000 miembros nuevos para su iglesia, ellos ignoran que el Señor nunca les dará ese otro nivel de crecimiento, no solo por amor a las ovejas sino para proteger el corazón de esos mismos lideres de los terribles peligros del endiosamiento.
Dios me le bendiga en esta hora, ya estamos para concluir este espacio, recuerde lo que dice la palabra de nuestro Señor Jesucristo en Mateo 11:29. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallareis descanso para vuestras almas.
Escuche este mensaje en audio en: http://mrtcv.estelienlinea.com/comentario_hoy.htm
A los pies de Cristo Leno González